La economía agroexportadora
En la segunda mitad del siglo XIX, se inició la Segunda Revolución Industrial. La Argentina se especializó en la venta de productos agropecuarios.
¿Por qué es importante el desarrollo de transportes para comerciar?
La Segunda Revolución Industrial
La industrialización
A fines del siglo XVIII, en Inglaterra se produjo la Primera Revolución Industrial. En esa época, se extendió el uso del vapor como fuente de energía. Las novedosas máquinas que se empleaban para mover los telares permitieron aumentar la producción y simplificaron el trabajo. Así surgieron las fábricas: grandes establecimientos donde se ubicaba la maquinaria.
Los obreros trabajaban hasta quince horas diarias y recibían salarios que apenas les alcanzaban para comprar sus alimentos. Por su parte, muchas mujeres y niños trabajaban en las fábricas cobrando salarios más bajos.
En la segunda mitad del siglo XIX, algunos países de Europa y de otros continentes adoptaron las tecnologías inventadas en Inglaterra y crearon otras nuevas. Además, el sistema fabril comenzó a extenderse a actividades productivas de otros rubros. Se inició, entonces, la llamada Segunda Revolución Industrial.
Entre 1870 y 1914, surgieron nuevas fuentes de energía. Por ejemplo, los avances y descubrimientos de la física permitieron generar y almacenar la electricidad. Esta fuente de energía se aplicó a la iluminación y al desarrollo de sistemas de comunicación, como el teléfono y el telégrafo. También se utilizó la producción industrial. Además, se comenzó a emplear el petróleo para accionar los motores de diferentes máquinas. Esto dio lugar a la invención del automóvil.
Otras industrias importantes de esta época fueron la metalúrgica, que logró producir acero, y la química, dedicada a la elaboración de productos farmacéuticos y de tocador.
El automóvil fue creado en 1886 por Carl Benz.
En 1888, su esposa Bertha realizó el primer viaje de larga distancia en automóvil.
La revolución en el transporte
Los progresos técnicos se vieron reflejados en la invención de los ferrocarriles y de los barcos de vapor. La producción de trenes, vías y embarcaciones fomentó, a su vez, otras actividades económicas, como la minería y la metalurgia.
El ferrocarril y sus efectos
En la segunda mitad del siglo XIX, el ferrocarril se convirtió en el principal medio de transporte terrestre. Era el más veloz de la época: alcanzaba una velocidad de 80 kilómetros por hora. Rápidamente, las mejoras técnicas abarataron las tarifas y el ferrocarril fue cada vez más accesible.
La red ferroviaria se extendió en pocos años por toda Europa, en América, e incluso en las colonias que las potencias europeas tenían en África y Asia. Esto facilitó la conexión de las provincias con las capitales de los países y la de los países entre sí. En consecuencia, se intensificó el comercio nacional, el regional y el continental.
"Tren que sale", óleo del alemán Hermann Pleuer.
Los barcos de vapor
Para la misma época, el vapor también comenzó a ser utilizado para impulsar las embarcaciones. En pocos años, los buques de vapor fueron desplazando a las naves de vela. Las nuevas embarcaciones contaban con varias ventajas: eran más veloces, sufrían menos accidentes y podían llevar cargamientos más voluminosos y pesados. Al conectar los continentes, los buques de vapor tuvieron un rol central en la gran expansión del comercio internacional durante estos años.
Además, las nuevas embarcaciones facilitaron la migración masiva a través de los océanos. El costo de los pasajes y el riesgo de la travesía se redujeron a partir de la navegación a vapor. Estas mejoras permitieron que mucha gente venciera su resistencia a viajar, a la vez que hicieron más accesible el viaje para las personas con menos recursos. Por eso, durante la segunda mitad del siglo XIX, la cantidad de personas que abandonaron Europa en busca de mejores oportunidades laborales creció de manera considerable.
La división internacional del trabajo
El comercio internacional
En la segunda mitad del siglo xix, el desarrollo industrial en los Estados Unidos y en los países de Europa occidental hizo que estas naciones se convirtieran en importantes compradoras de ma-terias primas y de alimentos para satisfacer las necesidades de sus industrias y de sus ciudades, cada vez más grandes. En consecuencia, surgió una nueva forma de organización del comercio mundial, la división internacional del trabajo.
En esta configuración, los países con escaso de-sarrollo industrial adaptaron sus economías para producir las materias primas y los alimentos que ne-cesitaban los países industrializados. Estos últimos, en cambio, se orientaron a la producción y venta de maquinaria y de artículos elaborados.
Según los economistas de la época, cada país debía dedicarse a producir lo que podía hacer mejor. Esta idea se basaba en el concepto de la ventaja comparativa, que es la capacidad de un país de producir un bien de manera más eficiente en función de sus características naturales y sus condi-ciones socioeconómicas.
Las economías agroexportadoras
Hacia mediados del siglo xix, varios países latinoamericanos se incorporaron en el mercado mundial como compradores de productos ma-nufacturados y, a la vez, como vendedores de alimentos y de materias primas.
De acuerdo con el concepto de las ventajas comparativas, los países tropicales, como los de América Central y el Caribe, producían azúcar, café, tabaco, bananas y otras frutas. Los países con zonas de clima templado, como la Argentina y Uruguay, producían y comerciaban carnes y ce-reales. Otros, como Chile y Bolivia, que contaban con recursos mineros importantes, exportaban cobre y estaño entre otros minerales.
Esta situación permitió a los países latinoame-ricanos acelerar su crecimiento y desarrollo. En contrapartida, estas economías agroexportadoras se volvieron muy dependientes de Europa. Si alli había crisis económicas o guerras, los países lati-noamericanos no podían vender sus productos y no contaban con dinero para comprar las manu-facturas que no eran capaces de producir.
Las inversiones extranjeras
Los países industrializados obtenían ganancias cada vez más grandes. Por eso, decidieron inver-tir dinero en los países de América Latina. Uno de los sectores que más impulsaron fue el trans-porte, particularmente, los ferrocarriles. Con estas inversiones, generaban nuevos negocios y garantizaban que las materias primas producidas en el extranjero llegaran a sus países. Además, conseguían nuevos lugares donde vender sus productos industriales.
En ocasiones, las empresas europeas invertían de forma directa, construyendo las líneas del fe-rrocarril. Otras veces, prestaban su dinero a los gobiernos, que luego realizaban las obras.
La Estación de Retiro fui construida por piezas en Inglaterra y armada aqui
para servir al modelo agro-exportador que tenía la Argentina.
Las consecuencias del comercio mundial
La división internacional del trabajo benefició especialmente a los países europeos, porque el va-lor de los productos industriales era superior al de las materias primas. La primacía militar les permi-tió, además, conquistar territorios en África, Asia y Oceanía. Esta política fue denominada imperialismo.
Las migraciones internacionales fueron otra consecuencia. Debido al crecimiento de su pobla-ción, las fuentes de trabajo en Europa comenzaron a ser insuficientes. En tanto, los países americanos fueron considerados apropiados para desarrollar negocios. Como consecuencia, cada vez más personas conside-raban iniciar una vida nueva en América.
En la caricatura política titulada "En Chine - Le gâteau des Rois et... des Empereurs"
("En China: El pastel de los reyes y... de los emperadores")
Inglaterra, Alemania, Rusia, Francia y Japón se reparten el dominio de China.
La Argentina agroexportadora
La ganadería de exportación
Desde muy temprano, la Argentina se especializó en la exportación de materias primas de origen ganadero. Esta actividad había comenzado a de-sarrollarse a fines de la época colonial. Pero fue a partir de la segunda mitad del siglo xix cuando tuvo un crecimiento exponencial.
En la década de 1850, la ganadería ovina reempla-zó a la vacuna, desarrollada hasta entonces. Durante esos años, la lana (demandada por la industria textil europea) fue el principal producto de ex-portación. Inmigrantes provenientes de Irlanda y del norte de España se especializaron en la cría de ovejas: trajeron nuevas razas y nuevas técnicas de cría y esquila.
La Argentina se vio favorecida, además, por el estallido de la guerra de Crimea (actual Ucrania), hasta entonces el principal proveedor de lana a Inglaterra. Durante la guerra, Crimea suspendió la producción y los ganaderos argentinos aprovecha-ron la oportunidad para vender su lana.
Más tarde, cuando el precio internacional de la lana cayó, la matriz productiva volvió a cambiar. Los ganaderos reemplazaron las razas de ovejas laneras por otras que producían carne.
La exportación de carne vacuna
A partir de 1880, el ganado vacuno volvió a imponerse como el principal de la producción ani-mal en la Argentina. Al comienzo, se exportaba ganado vivo o en pie. Luego, cuando se inventó la cámara frigorífica, la Argentina empezó a vender carne, primero congelada y, más tarde, enfriada, Como la carne del ganado criollo era muy dura y de baja calidad, se trajeron razas de ganado europeas. Algunas estaban especializadas en la producción de carne y otras, en la de leche. Tam-bién se mejoró la alimentación del ganado por medio del cultivo de forrajes, como la alfalfa. Esto permitió mejorar la calidad de las carnes.
También cambió la organización de los estable-cimientos productivos, que eran de dos tipos.
- Campos de cría. Estaban en zonas alejadas de las ciudades, y en tierras de menor calidad. Allíse reproducía y criaba el ganado durante los prime-ros años.
- Campos de invernada. Estos establecimientos compraban animales de tres años de edad para engordarlos y luego venderlos a los frigoríficos. Se ubicaban cerca de ciudades y puertos, para es-tar más cerca de los consumidores.
En 1866, los grandes propietarios de tierras fundaron la Sociedad Rural Argentina.
Su objetivo era difundir prácticas modernas de cría.
En la exposición que aún organizan anualmente se eligen los mejores ejemplares de ganado.
La agricultura de exportación
El suelo y el clima de la región pampeana eran óptimos para el cultivo de cereales. Sin embargo, recién a partir de 1880 se dieron las condiciones necesarias para aprovechar ese recurso. Esto fue posible gracias a varios factores.
- La conquista del "desierto" eliminó la amenaza de los malones y, sobre todo, permitió disponer de enormes extensiones de tierra.
- El ferrocarril redujo los costos del transporte.
- La inmigración masiva proporcionó mano de obra en abundancia para esta labor.
- Una serie de cambios técnicos, como nuevas formas de manejo de los cultivos y maquinaria agrícola compleja, facilitaron la tarea. Un elemen-to aparentemente simple, pero que revolucionó la organización de la producción agrícola, fue el alambrado de los campos. De esta manera, se podían delimitar las parcelas de los diferentes pro-ductores y evitar que el ganado avanzara sobre los cultivos, comiéndolos o aplastándolos.
La agricultura de cereales requería mucha mano de obra y empleaba tecnología muy moderna.
La relación entre ganadería y agricultura
El desarrollo de los cultivos y el de la ganade-ría estuvo relacionado íntimamente. Se requería alimentar a las razas nuevas de ganado vacuno con pasturas de calidad, para obtener carne más tierna. Fue necesario, entonces, sembrar alfalfa en los campos.
Vaca comiendo alfalfa
Los estancieros elaboraron dos estrategias. Una de ellas fue la creación de la estancia mixta, don-de combinaban la agricultura y la ganadería en el mismo campo, que dividían en dos: en una par-te cultivaban cereales y en la otra criaban vacas. Al cabo de unos años, rotaban las producciones. Otros terratenientes, en cambio, pusieron sus tie-rras en arrendamiento. A través de este sistema, la parcela era ocupada por una familia a cambio del pago de una renta. Los arrendatarios debían sembrar cereales durante dos años y el tercero, antes de dejar el campo, cultivar alfalfa.
Los estancieros elaboraron dos estrategias. Una de ellas fue la creación de la estancia mixta, don-de combinaban la agricultura y la ganadería en el mismo campo, que dividían en dos: en una par-te cultivaban cereales y en la otra criaban vacas. Al cabo de unos años, rotaban las producciones. Otros terratenientes, en cambio, pusieron sus tie-rras en arrendamiento. A través de este sistema, la parcela era ocupada por una familia a cambio del pago de una renta. Los arrendatarios debían sembrar cereales durante dos años y el tercero, antes de dejar el campo, cultivar alfalfa.






